Alan McPherson: “América Latina tiene razón en estar preocupada por Trump”

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Donald Trump

La Tercera

Experto en las relaciones de Washington con América Latina y en las intervenciones estadounidenses en la región, el historiador norteamericano Alan McPherson se muestra pesimista sobre el futuro de este rincón del planeta. Especialmente, luego de la operación del 3 de enero ordenada por Donald Trump contra Venezuela, que terminó con la captura del Presidente Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar la justicia federal por cargos de narcoterrorismo.

“Soy pesimista sobre las perspectivas a largo plazo para los venezolanos, en parte porque las intervenciones militares estadounidenses no han tendido a generar democracia”, comenta McPherson a La Tercera.

Y la preocupación del director del Centro para el Estudio de la Fuerza y la Diplomacia en la Universidad de Temple (Filadelfia) no se limita a Venezuela. “Puedo imaginar fácilmente que México pronto verá incursiones militares estadounidenses en sus aguas territoriales o en su territorio”, anticipa. “La región tiene razón en estar preocupada”, advierte.

Si bien el ataque de EE.UU. a Venezuela es apenas el último capítulo de una larga historia de intervenciones de Washington en América Latina, usted dijo que esta operación militar tuvo elementos “inusitados”. ¿Por qué?

Este ataque a Venezuela es inusual por varias razones. En primer lugar, es la primera vez que Estados Unidos invade o bombardea un país sudamericano. En su larga historia de intervenciones militares en el hemisferio, sin duda ha respaldado a dictadores sudamericanos, pero no ha desembarcado tropas al sur de Panamá (Chile, de hecho, experimentó pequeñas excepciones a esta regla en 1891). Washington consideraba que Sudamérica era demasiado lejana y extensa para invadirla u ocuparla. Al parecer, ya no. En segundo lugar, este secuestro de un jefe de Estado no se corresponde con el respeto imperante por la soberanía nacional en Latinoamérica, que ha sido -de nuevo, aparentemente- la norma inviolable desde el fin de la Guerra Fría.

Usted también ha señalado que “las intervenciones estadounidenses casi siempre generan problemas de sucesión a largo plazo”. En ese sentido, ¿es pesimista de lo que pueda ocurrir en Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro?

Soy pesimista sobre las perspectivas a largo plazo para los venezolanos, en parte porque las intervenciones militares estadounidenses no han tendido a generar democracia. Sí, hay algunos casos, como Panamá en 1989 o Granada en 1983, en los que países pequeños aprovecharon el derrocamiento de un autócrata corrupto y reiniciaron un proceso de gobierno democrático.

En esos casos, las élites locales posteriores a la invasión acordaron que las elecciones les beneficiarían, por lo que las aceptaron incluso si perdían. Pero en la mayoría de las intervenciones estadounidenses, especialmente las docenas que tuvieron lugar en Centroamérica y el Caribe a principios del siglo XX, el ejército estadounidense tendió a facilitar el proceso de centralización de la fuerza mediante la construcción de carreteras, sistemas telegráficos y fuerzas policiales nacionales.

A menudo predicaban que los militares latinoamericanos debían seguir a los líderes civiles, pero la tentación de gobernar por la fuerza con esta nueva maquinaria de dictadura era demasiado fuerte como para resistirla. Cuando Washington presenció la toma del poder por parte de hombres fuertes, lo aceptó fácilmente, porque los dictadores mantendrían la paz interna y vigilarían el Caribe contra los enemigos de Estados Unidos.